Persiste la desigualdad en la convivencia de pareja

La única paridad entre hombres y mujeres en el hogar se da en el uso del control remoto

Lo dice un estudio que analiza el reparto de las actividades domésticas. En casi todos los aspectos de la convivencia aún prima el estereotipo: ellas se ocupan de la casa y ellos del auto.

Por María Paula Bandera
Fuente: Clarín

Tras siglos de lucha feminista, y aún con desigualdades, las mujeres pudieron conquistar el mercado laboral, pero puertas adentro siguen siendo “amas y señoras” de la casa. En realidad, las costumbres y tareas hogareñas están repartidas de manera desigual y los estereotipos perduran. De acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de las Políticas Públicas (Iadepp) sobre mil casos, el 71% de las mujeres argentinas se encarga de preparar la cena, una cifra que trepa al 76% cuando la edad de los entrevistados supera los 50 años. Otro dato: nueve de cada diez mujeres cuidan a los chicos. Por otro lado, en el 70 por ciento de los hogares el hombre es el encargado de llevar el auto al mecánico. Y a la hora de abrir la puerta de casa, en el 64% de los casos lo hace el varón. En el único concepto que equipara al hombre y la mujer es en el manejo del control remoto del televisor: 50 por ciento por lado.

Para Jorge Álvarez, presidente de Iadepp, esta diferencia generacional demuestra que “los cambios son lentos, pero profundos y constantes. Hay una camada generacional que lo tiene incorporado como discurso, aunque en el día a día pierde la batalla”.

La brecha generacional queda clara en un estudio realizado por la Universidad Abierta Interamericana (UAI), para el que entrevistaron a 700 mujeres. Ante la afirmación “las mujeres son quienes deben encargarse de las tareas domésticas”, solo el 3,7% de las que tenían entre 18 y 34 años se mostró de acuerdo, en cambio el número asciende a 7,9% cuando se trata de las que tienen 55 años o más.

El cuidado de los chicos y el de los adultos mayores también es parte del trabajo diario femenino. Según la encuesta, 9 de cada 10 mujeres son las encargadas de llevar a sus hijos al médico.

Para Estefanía Delfino, coordinadora del Programa de Estudios de Opinión Pública de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), esto sucede porque “la idea acerca de los roles de género es una construcción sociocultural” y las mujeres no son ajenas al mandato. Y agrega: “Existe una serie de comportamientos dentro del hogar que pueden definirse como violencia invisible o sutil: el manejo del dinero y la maternalización de la mujer, son algunos ejemplos”, explica.

Los resultados de estas encuestas están en consonancia con lo que sucede en otros países, ya que diferentes estudios globales demuestran que el hogar es el ámbito de mayor inequidad de género a nivel mundial. Incluso en Dinamarca, que lidera el ranking de igualdad en este aspecto, las mujeres dedican una hora diaria más que sus compañeros masculinos a las tareas domésticas. Mientras tanto, en el mercado laboral la diferencia en el entre hombres y mujeres disminuye.

Iadepp le pidió a los entrevistados que eligieran una sola palabra para definir “Ser mujer”, y se llevaron varias sorpresas. Las más votadas entre los hombres fueron “belleza”, “compañera”, “amor”, “hermosa”, “madre”, “vida” y “femenina” y también aparecieron otras de carácter negativo como “difícil” y “complicada”. Entre las mujeres, “todo”, “amor”, “maravillosa”, “vida”, “madre”, “multifacética” y “única” lideraron el ranking, y hasta surgieron otras como “tonta” y “difícil”, aunque con pocas menciones. Álvarez indica que esta “asociación libre sirve porque demuestra que todas las construcciones discursivas se terminan pegando un tortazo, ya que casi no se ven palabras como líder, trabajadora o poderosa”.

La situación podría mejorarse con la puesta en funcionamiento de políticas públicas. En el campo educativo, “deberían incluirse contenidos que naturalicen la paridad y que formen conciencia sobre la igualdad de responsabilidades en las tareas hogar”, sugiere Álvarez.

La publicidad es otro campo a observar, ya que “la mayoría se construye a partir de una mirada binaria de las sexualidades. Además, desde las publicidades se imparten patrones de comportamiento que no sólo hacen mella en los hombres sino también, en las mujeres”, señala Delfino.

En 2012, la Universidad de Cambridge realizó una encuesta a hombres de siete países europeos y determinó que el origen de la plenitud masculina radica en ayudar en las tareas hogareñas. Sí, aquellos padres de familia que eligen no lavar, cocinar ni atender a sus hijos, sobrecargan de trabajo a su mujer y, peor aún, se pierden momentos de felicidad.